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jueves, 31 de marzo de 2016

REGIÓN ORINOQUIA

LEYENDA ACHAGUA




El dios Guayquerrí pondría un enorme caimán en una laguna rodeada por dos cerros, para proteger a los Achaguas de los Chibchas, quienes les exigían hijos y mujeres a cambio de no matarlos o de productos de intercambio.  Los chibchas desistirían de su asedio a los Achaguas, luego de que el caimán devorara a muchos de ellos.  Sin embargo, el animal quedaría sin alimento, por lo que engulliría a la hija del dios Casanari, quien como castigo lo convirtió en el Cerro Sanmaricote.  A su hija, de bellos ojos verdes y cabellos dorados, la sacaría de las entrañas del animal, enterrándola en otro cerro, en cuya cumbre creó una laguna.  Haría también falsos ojos que escondería en los cerros y falsos cabellos solidificando los rayos del sol casanareño.  Se dice que quienes intenten robar los ojos y cabellos de su hija enloquecerán de codicia y sus generaciones serán malditas hasta el fin del mundo.


LEYENDA CHIRICOA



Los chiricoas serían castigados por sus maldades después de muchas advertencias de dos familias que no participaban de las borracheras y orgías de sus semejantes.  Sucedió que un día de extraordinario calor, se empezaron a oír aterradores truenos.  De repente, una garza se posó sobre la laguna de los chiricoas y, bajo una danza casi hipnótica, comenzó con su pico a dibujar cruces de varios tamaños.  Luego, el ave se marchó y al instante, una lluvia torrencial llenó el territorio de los chiricoas.  La noche y el día fueron testigos de la lluvia, y mientras los hombres chiricoas buscaban refugio en la copa de los árboles, las dos familias se posaron en un totumo.  Debido a que la lluvia no se detenía, los malvados chiricoas se ahogaron en las aguas que anegaban sus tierras.
Lentamente el agua comenzó a disminuir.  Entonces las dos familias chiricoas volvieron a ver de regreso a la garza que había iniciado el diluvio.  Al mirar al cielo, el ave sopló y de repente apareció de su pico un camino de colores.  La lluvia se fue extinguiendo al tiempo que el sol salía.  Entonces, el pájaro alzó el vuelo y desde entonces, solo llueve en los períodos estacionales de lluvia tradicionales.


 LA BOLA DE FUEGO



Me la pasaba viajando hacia el llano, porque yo era enfermero.  Y nos contaron varias veces que cerca a la laguna de Carimagua aparecía una bola e’ fuego, que perseguía a los que andaban por esas tierras en la noche o en la madrugada.  A nosotros nos dijeron de varias personas que iban en su caballo y que las había perseguido la bola e’ fuego, y que para alejarla no había que rezarle, sino hablarle palabrotas, de esas de alto calibre, y así se alejaba, porque si no, entonces los tumbaba del caballo y quedaban como privados.  A uno le daba susto, pero un día se me ocurrió en la madrugada esconderme detrás de una talanquera, que quedaba cerca al camino, para mirar si de verdad existía eso.  Y como a las dos de la madrugada empecé a ver una luz a lo lejos.  Me entró un susto porque pensé que era la bola e’ fuego, pero me quedé ahí escondido esperando a ver qué sucedía, porque todavía se veía muy lejos, como de kilómetros.  Pero después se acercaba más y más, y como que la luz se hacía más grande.  Ya tenía miedo, y cuando ya iba yo a decirle las malas palabras, entonces me quedé mirando fijamente hacia la luz… era un muchacho con una linterna que se iba a visitar a la madrugada a una de las muchachas de por ahí (risas).  ¡Esa bola e’ fuego era más peligrosa que la de verdá!

 La bola e’ fuego, historia cuya veracidad muchos llaneros aseguran, surgió del relato de una madre de decapitó a su primogénito, quien estaba predestinado a ser Obispo, por caminantes.  Tal como la historia narrada por el señor Gustavo Sanabria, se dice que entre más se rece, más se acerca la bola e’ fuego, por lo que hay que gritarle improperios para que se aleje.








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